Hoy me cansé de dormir.
Di mil y una vueltas en la cama mientras el calor me agobiaba.
No me quedó opción más que despertar.
Ya me cansé de ti, de mí.
Aún sigo dando vueltas, pero calculo que me quedan alrededor de trescientas.
Estoy cerca, harta, ya quiero despertar.
...
2.17.2009
2.09.2009
Fotografía
En la fotografía, al igual que en el ojo humano, la belleza depende de la lente -del cristal- con que se mira.
En algunas, el macro capta ciertos detalles.
En otras, el zoom engrandece cualidades.
Pero al final, lo que capte una cámara -otro ojo- no será igual, a pesar de ser el mismo objeto fotografiado en la película mental.
En algunas, el macro capta ciertos detalles.
En otras, el zoom engrandece cualidades.
Pero al final, lo que capte una cámara -otro ojo- no será igual, a pesar de ser el mismo objeto fotografiado en la película mental.
1.25.2009
Not a game
See, marriage is just not a game.
He’s not the boyfriend you could
cheat on because you didn’t care.
He didn’t ask you out because
he had lost a lousy bet.
You were supposed to love him lots,
at least that’s what you had said.
If now you say you’re too young,
that’s something you should have thought first.
This is not about hiding it all
or about who lies the best.
You shouldn’t ruin your lives,
I think, at least not yet.
If you decide to go on, don’t
say I didn’t warn you, my friend
Because… see, marriage is not a game.
He’s not the boyfriend you could
cheat on because you didn’t care.
He didn’t ask you out because
he had lost a lousy bet.
You were supposed to love him lots,
at least that’s what you had said.
If now you say you’re too young,
that’s something you should have thought first.
This is not about hiding it all
or about who lies the best.
You shouldn’t ruin your lives,
I think, at least not yet.
If you decide to go on, don’t
say I didn’t warn you, my friend
Because… see, marriage is not a game.
1.13.2009
Ojos verde militar
Apenas pongo un pie en casa y ya sé que estás ahí. Casi puedo ver la nube tan densa de olores mezclados; me gustaría que el dominante fuese el tuyo, pero siempre termina siendo el del solvente.
No puedo evitar reír al verte hacer eso cada vez, parece que no te puedes inspirar con el pene cubierto.-Te ayudo un poco con la inspiración—.
No hay nada que disfrute más que fumar en la cama mientras te veo hacer lo tuyo.
Mi artista.
Una hora después y seguimos sin cruzar palabra, qué delicia.
El canto del pincel cesa; sé lo que ello significa.
Tu impulso creativo necesita ya otro lienzo –tu favorito—, en el que dibujas líneas con los dedos y coloreas con besos –cada uno un matiz diferente—.
Nunca sabes por donde empezar; admiras el lienzo en blanco como si ya fuese tu obra terminada.
Olvidas que cada gota de sudor termina lavando las líneas imaginarias.
Pasas horas afinando pigmentos, detalles, movimientos.
Extasiado y lleno de tu obra, descansas al fin.
La pintura en mi piel se adhiere a la tuya y permanecemos así hasta que el calor la evapora, nosotros la absorbemos o dormimos al fin.
Me despiertan unos ojos verde militar con la pasividad –casi— del mar.
“Hagamos otra obra.”
No puedo evitar reír al verte hacer eso cada vez, parece que no te puedes inspirar con el pene cubierto.-Te ayudo un poco con la inspiración—.
No hay nada que disfrute más que fumar en la cama mientras te veo hacer lo tuyo.
Mi artista.
Una hora después y seguimos sin cruzar palabra, qué delicia.
El canto del pincel cesa; sé lo que ello significa.
Tu impulso creativo necesita ya otro lienzo –tu favorito—, en el que dibujas líneas con los dedos y coloreas con besos –cada uno un matiz diferente—.
Nunca sabes por donde empezar; admiras el lienzo en blanco como si ya fuese tu obra terminada.
Olvidas que cada gota de sudor termina lavando las líneas imaginarias.
Pasas horas afinando pigmentos, detalles, movimientos.
Extasiado y lleno de tu obra, descansas al fin.
La pintura en mi piel se adhiere a la tuya y permanecemos así hasta que el calor la evapora, nosotros la absorbemos o dormimos al fin.
Me despiertan unos ojos verde militar con la pasividad –casi— del mar.
“Hagamos otra obra.”
11.23.2008
Invariablemente
Siempre escucho cuando despiertas.
Invariablemente.
Te paras de la cama sin desprender la vista de mí, cuidando que ninguno de tus movimientos me haga dejar de soñar repentinamente.
No abro los ojos, no es necesario.
Buscas entre las sombras tu pantalón sólo para dejarlo en el piso nuevamente.
Camino al baño te detienes frente al espejo: intentas seguir el mapa de mordidas cinceladas en tu piel, buscas nuevas pistas, detalles que no estuvieran antes.
Tu risa es irónica y entrecortada.
Pretendo que apenas amanece para mí. Ronroneo.
Hi kitty.
Vuelves a la cama y luchamos por no dormir nuevamente. Ya es hora- te digo, aunque por dentro grito que te quedes conmigo. Escuchas mi mirada, me quitas el cabello del rostro: “Lo sé”.
Invariablemente.
Te paras de la cama sin desprender la vista de mí, cuidando que ninguno de tus movimientos me haga dejar de soñar repentinamente.
No abro los ojos, no es necesario.
Buscas entre las sombras tu pantalón sólo para dejarlo en el piso nuevamente.
Camino al baño te detienes frente al espejo: intentas seguir el mapa de mordidas cinceladas en tu piel, buscas nuevas pistas, detalles que no estuvieran antes.
Tu risa es irónica y entrecortada.
Pretendo que apenas amanece para mí. Ronroneo.
Hi kitty.
Vuelves a la cama y luchamos por no dormir nuevamente. Ya es hora- te digo, aunque por dentro grito que te quedes conmigo. Escuchas mi mirada, me quitas el cabello del rostro: “Lo sé”.
12.11.2006
Recuerdos anónimos
El suspiro de mis recuerdos despierta alterado, intentando inhalar una gran bocanada de memoria y quedar a flote, pero los desdichados no hacen lo suficiente y, sin más, dejan caer su pesado cuerpo inmaterial y se pierden en el fondo de los pensamientos; permaneciendo ahí abajo, no sé dónde, tan anónimos, indescifrables y desconocidos como lo estuvieron siempre.
Lunes 06 de Noviembre de 2006
02:27 a.m.
Lunes 06 de Noviembre de 2006
02:27 a.m.
8.06.2006
Untitled
Sé que no debería pasar de esta forma. No me dejas opción. Digamos que no es la forma idónea de terminar con algo así, pero vamos, ninguna lo es.
Demonios, si supieras el trabajo que me cuesta hablarte con este nudo en la garganta que apenas deja espacio para respirar… para no perder la costumbre, ¿cierto? Y es que así me tenías la mayor parte del tiempo, con una incertidumbre abrumadora por no saber cuánto durarían tus ausencias, cuándo me darías un golpe que me hiciera regresar a la realidad después de no sé cuánto tiempo viajando en busca de la efímera felicidad, todo para después, por enésima vez, encantarme como estúpida serpiente para enroscarme nuevamente inofensiva a tus pies.
Claro que pudo haber sido distinto; terminar por la distancia, falta de cariño o simplemente porque ya acabó, pero cómo terminar con algo que nunca en verdad empezó. Estar siempre ahí, esperando tus desplantes, tus anhelos, tus miles de palabras que servían únicamente para ensalzar a tantas otras para después dejarte escapar de nuevo, perdido entre realidades o entre sueños. Justo como ahora.
Quizá era la única forma de hacerlo, decirlo así, precisamente a tus sueños. Bien sabes que no lo habría tolerado distinto; imposible haberlo hecho cuando me vencía una intrincada sonrisa, siendo atada por miles de rizos mientras tus ojos me penetraban hasta los sesos.
Y ahora no serás nada más que una musa de otro sexo, una fuente de inspiración que –extrañamente- no es un semidiós en el harapiento cuerpo de una mente perturbada, sino quizá un agraciado ser alado recién llegado a lo tangible que tardó menos de lo que me toma imaginarlo en llenarse de una inmundicia absoluta, una vida repleta de porquería que solamente dejó la coraza de lo que alguna vez fue un Adonis en pleno siglo XXI.
“No serás nada más que eso”, repito inconscientemente –o quizá más consciente de lo que creo-, esperando que en algún momento se convierta en mi nueva verdad y no te de más cabida en mis pensamientos, que tu solo aroma me haga enfermar hasta voltear mis vísceras sobre tu recuerdo y que el hediondo jugo gástrico deshaga cualquier rastro que quede de ti.
06-08-06
Demonios, si supieras el trabajo que me cuesta hablarte con este nudo en la garganta que apenas deja espacio para respirar… para no perder la costumbre, ¿cierto? Y es que así me tenías la mayor parte del tiempo, con una incertidumbre abrumadora por no saber cuánto durarían tus ausencias, cuándo me darías un golpe que me hiciera regresar a la realidad después de no sé cuánto tiempo viajando en busca de la efímera felicidad, todo para después, por enésima vez, encantarme como estúpida serpiente para enroscarme nuevamente inofensiva a tus pies.
Claro que pudo haber sido distinto; terminar por la distancia, falta de cariño o simplemente porque ya acabó, pero cómo terminar con algo que nunca en verdad empezó. Estar siempre ahí, esperando tus desplantes, tus anhelos, tus miles de palabras que servían únicamente para ensalzar a tantas otras para después dejarte escapar de nuevo, perdido entre realidades o entre sueños. Justo como ahora.
Quizá era la única forma de hacerlo, decirlo así, precisamente a tus sueños. Bien sabes que no lo habría tolerado distinto; imposible haberlo hecho cuando me vencía una intrincada sonrisa, siendo atada por miles de rizos mientras tus ojos me penetraban hasta los sesos.
Y ahora no serás nada más que una musa de otro sexo, una fuente de inspiración que –extrañamente- no es un semidiós en el harapiento cuerpo de una mente perturbada, sino quizá un agraciado ser alado recién llegado a lo tangible que tardó menos de lo que me toma imaginarlo en llenarse de una inmundicia absoluta, una vida repleta de porquería que solamente dejó la coraza de lo que alguna vez fue un Adonis en pleno siglo XXI.
“No serás nada más que eso”, repito inconscientemente –o quizá más consciente de lo que creo-, esperando que en algún momento se convierta en mi nueva verdad y no te de más cabida en mis pensamientos, que tu solo aroma me haga enfermar hasta voltear mis vísceras sobre tu recuerdo y que el hediondo jugo gástrico deshaga cualquier rastro que quede de ti.
06-08-06
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